“Llegó el ministro [Juan Valdivia] y, naturalmente, se acercó a mi mesa a saludarme, antes de saludar al presidente de Perupetro. Fue ostensible eso. Y me dijo: ‘oye, ya estás de petrolero’ y le digo: ‘sí’”.
Petrolero. Esa parece haber sido la auténtica aspiración de Rómulo León Alegría. Le seducía, seguramente, todas las connotaciones que evoca el término: poder, riqueza, lujo, extravagancia. A mediados del 2008 empezaba a sentirse y verse de esa manera. Por lo menos así lo expresó en una conversación sostenida con Mario Díaz Lugo, el ejecutivo mexicano representante de las noruegas Petromarker y Discover Petroleum, reproducida líneas arriba.
Este íntimo anhelo lo llevó a afanarse, como ahora se sabe, en conseguir que Discover obtuviera la concesión de lotes para la exploración y explotación de hidrocarburos.
Hombre precavido al fin, León Alegría no puso todos los huevos en la misma canasta. También, representó los intereses de otras compañías de este rubro. Usando contactos e influencias intentó que la norteamericana Global Resources se adjudicara la modernización de la refinería de Talara y logró que el consorcio naviero Chartchil-Seases-Marking obtenga el transporte de gas en el litoral nacional. Además, se dio tiempo para promover los intereses de Discover y Petromarker en Colombia y dejar expedito el camino para que las firmas noruegas diseñen y se hagan cargo del proyecto geotérmico de Borateras (Moquegua-Tacna). Incluso, estuvo a la caza de otros proyectos, como se evidencian en diversas conversaciones que aquí se reproducen en su integridad. Petrolero es el mote que le gustaba a León Alegría, pero en realidad era un hombre-orquesta. Los nuevos audios son su sinfonía.